Le dijo que sus alas eran de marte.
Le dijo que sus alas eran de marte.
Ante todo, mis sueños son un licor, una suerte de agua repulsiva donde me hundo y que prolifera de minerales sangrientos. Ni en la vida de mis sueños ni en la vida de mi vida alcanzo la altura de ciertas imágenes; no me instalo en mi continuidad. Todos mis sueños carecen de salida, de fortaleza, de plano de la ciudad. Un verdadero olor a encierro de miembros cortados.
Por lo demás, estoy informado en exceso de mi pensamiento para que me interese algo de lo que allí ocurre: lo único que pido es una cosa, que me encierren definitivamente en mi pensamiento.
Y en cuanto a la apariencia física de mis sueños, ya lo dije: un licor
Antonin Artaud
El soñador defectuoso
Selva en off (1)
Un patio
Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.
J.L.Borges.
Chico.Almohada.
Nocturno 2 (O. Girondo)
Debajo de la almohada
una mano,
mi mano,
que se agranda,
se agranda
inexorablemente,
para emerger,
de pronto,
en la más alta noche,
abandonar la cama,
traspasar las paredes,
mezclarse con las sombras,
distenderse en las calles
y recubrir los techos de las casas sonámbulas.
A través de mis párpados
yo contemplo sus dedos,
apacibles,
tranquilos,
de ciclópeas falanges;
los millares de ríos
zigzagueantes,
resecos,
que recorren la palma desierta de esa mano,
desmesurada,
enorme,
adherida al insomnio,
a mi brazo,
a mi cuerpo
diminuto,
perdido
en medio de las sábanas;
sin explicarme cómo esa mano
es mi mano,
ni saber por qué causa se empeña en disminuirme.
“Vamos adentro,donde están ellos.”
(..)De vez en cuando, en los días de viento, Hervé Joncour bajaba hasta el lago y pasaba horas mirándolo, puesto que, dibujado en el agua, le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida (..)
Seda,Alessandro Baricco.
Torre.deBabel
(..) No nos alcanza el tiempo,
o nosotros a él,
nos quedamos atrás por correr demasiado,
ya no nos basta el día
para vivir apenas media hora.
Julio.Cortázar
Te arrancas los pelos,para sentirte pura, sirena.ilusa.
-el escondite de ramas.
No sé por qué sitios me pienso,
comarcas desoladas donde nunca estoy solo,
signos que parecen el cuerpo
o por lo menos la boca de mi pensamiento,
vapores o religiones
de corazones que comienzan a existir en ese instante,
arqueologías de antiguas mansedumbres,
vides donde el racimo ya es el vino,
parasoles de un sol que acaba de irse,
suplementos del todo,
trasiegos de mi resto más remoto
a la pulpa imposible
donde me hago posible.
Pensarme es como atarme los cordones
del único zapato que me permite andar descalzo
por un bosque donde sólo los árboles caminan,
un bosque absolutamente extranjero
rodeado absolutamente por mí.
Roberto Juarroz
bichitos,delmar,delvientre.
En la sed
en el ser
en las psiquis
en las equis
en las exquisitísicas respuestas
en los enlunamientos
en lo erecto por los excesos lesos del erofrote etcétera
o en el bisueño exhausto del —dame toma date hasta
el mismo testuz de tu tan gana—
en la no fe que rumia
en lo vivisecante los cateos anímicos la metafisirrata
en los resumiduendes del egogorgo cósmico
en todo gesto injerto
en toda forma hundido polimellado adrroto a ras afaz subrripio
cocopleonasmo exotro
sin lar sin can sin cala sin camastro sin coca sin historia
endosorbienglutido
por los engendros móviles del gravitar rotando bajo el prurito
astrífero
junto a las musaslianas chupaporos pulposas y los no menos
pólipos hijos del hipo lutio
voluntarios del miasma
reconculcado
opreso entre hueros jamases y garfios de escarmiento
paso a pozo nadiando ante harto vagos piensos de finales
compuertas que anegan la esperanza
con la grismía el dubio
los bostezos leopardos la jerga lela
en llaga
al desplegar la sangre sin introitos enanos en el plecoito lato
con todo sueño insomne y todo espectro apuesto
gociferando
amente
en lo no noto nato.
Olivero Girondo.
Poesía vertical 3 . R. Juarroz
¿Por qué las hojas ocupan el lugar de las hojas
y no el que queda entre las hojas?
¿Por qué tu mirada ocupa el hueco que está delante de la razón
y no el que está detrás?
¿Por qué recuerdas que la luz se muere
y en cambio olvidas que también muere la sombra?
¿Por qué se afina el corazón del aire
hasta que la canción se vuelve otro vacío en el vacío?
¿Por qué no callas en el sitio exacto
donde morir es la presencia justa
suspendida del árbol de vivirse?
¿Por qué estas rayas donde el cuerpo cesa
y no otro cuerpo y otro cuerpo y otro?
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo
de una recta sin fin y un punto encima?